The purge: Anarchy, la noche de las bestias

Los Estados Unidos de América, es uno de los países más sagaces del planeta, no sólo en rendimiento económico sino además, a nivel científico, artístico y creativo. La industria cinematográfica es uno de esos campos que han conseguido explotar de la mejor manera posible, logrando así posicionarse ventajosamente con respecto al resto de países. No me malinterpretéis, porque con esto no quiero decir que lo tenga todo ganado ni que sean los únicos maestros creadores. Más bien todo lo contrario ya que cada vez, resulta más difícil encontrar una película americana que realmente merezca la pena, donde no trate sobre argumentos masificados sobrepasando los límites de explotación. Pues bien, con esto quiero decir únicamente que los estadounidenses tienen un gran recorrido cinematográfico que les ha llevado a donde están, uno de los países con más producciones del mundo.

"Anarchy: La noche de las bestias" de James DeMonaco es una de esas películas americanas que, a pesar de no haber tenido una gran actividad promocional a nivel mundial, te topas con ella por accidente y decides proporcionarle una oportunidad ya que además de ser americana (dato decisivo para muchos cinéfilos), posee un argumento bastante curioso. En un país con una elevada tasa de criminalidad dirigido por un nuevo sistema de gobierno que dice actuar por el bien común, ingenian una solución para equilibrar todos los aspectos que compromete a una población, durante 12 horas cualquier actividad criminal es lícita sin ninguna carga legal, siempre y cuando se realicen durante esa franja horaria, el día y momento especificado. Por lo que durante ese periodo de tiempo, los ciudadanos del nuevo régimen deben elegir entre dos opciones: sobrevivir o sacar a la bestia que llevan dentro.



Posee dos características que la hacen excepcional. La primera es su capacidad de transportarte a esa realidad donde la supervivencia de los personajes resulta tan aterradora como la vida misma. Una tensión que te envuelve desde el comienzo hasta el final, convirtiendo cada minuto en una situación estremecedora. La segunda característica es el complejo nido de anotaciones que guarecen en esta espeluznante trama ya que en mi opinión, podemos detectar determinados fallos reales de nuestra sociedad. La clase dominante de esta América ficticia sigue siendo la reducida masa opulenta que posee el arma más eficaz de dominación, el dinero, convirtiendo el asesinato en otro producto comercial. 
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